Nuestra mejor oportunidad para sortear la pandemia económica

La situación económica de la Argentina venía mal y el coronavirus empeora la situación.

El Gobierno Nacional tomó como única dimensión de lucha contra la pandemia el aislamiento obligatorio.

Esto empujó la inactividad del Congreso y la Justicia, desbalanceando el sistema institucional y convalidado, de hecho, el unicato, que, junto a la discrecionalidad en la asignación de los recursos públicos escasos, se trasladó hacia las provincias y, desde ellas, a los Municipios, dañando el pilar federal de la relación nación-provincias y de la autonomía municipal.

El Ejecutivo, al asumir, anunció: “Queremos un Estado presente, constructor de justicia social”. Sobre la deuda expresó: “No hay pagos de deudas que se puedan sostener si el país no crece”.

Obtuvo del Congreso una peligrosa delegación de facultades y mantiene su negativa de enviar el Presupuesto 2020, hasta no cerrar la negociación de la deuda, para la que logró, como ningún otro gobierno, un mayoritario apoyo parlamentario de la oposición.

Su estrategia hoy atraviesa un “estadio difícil”. Ojalá logre un buen acuerdo, de él dependerá el nivel de empeoramiento que se sume, o no, a las complejidades propias y de la pandemia.

Aquí quiero resaltar la importancia que tiene la política exterior en las soluciones de nuestros penares económicos, testimoniados en las dolorosas consecuencias sociales que sufren millones de compatriotas.

El mundo es interrelacionado y no hay país, desarrollado o en desarrollo, cualquiera sea su sistema político, que no tenga una estrategia de participación en el mercado global. Nosotros debemos definir la nuestra y esto genera oportunidades y amenazas para nuestra economía.

Los entendidos advierten que el modelo de relaciones comerciales está mutando desde el multilateralismo hacia los plurilateralismo, dentro de los cuales se inscriben diferentes modelos de acuerdos comerciales: regionales, interregionales y los bi o trinacionales.

Nuestro acuerdo regional más importante es el Mercosur y constituye la mejor plataforma para lograr que los productos Argentinos lleguen a millones de consumidores y eso empuje el despegue de nuestra economía, junto al ingreso de dólares que aumenten nuestras reservas y con ello el valor del peso en su cotización internacional.

Allí tenemos las fortalezas para potenciar las oportunidades de lograr acuerdos interregionales favorables como el de Unión Europea-Mercosur y los bilaterales con otros países. En esta materia nunca más vigente: la unión hace la fuerza.

Todos los países del mundo le compran a quién le venden.

Está en la calidad de nuestra estrategia y la profesionalidad de nuestro servicio exterior los resultados a obtener.

La decisión inicial de retirarse de las negociaciones bilaterales del Mercosur con países como Corea del Sur, Singapur, Canadá y Líbano constituyó un ruido innecesario que se inscribe en la inconveniencia de confundir la defensa de los intereses nacionales, a mediano y largo plazo, con las necesidades de la política doméstica o con las simpatías, o antipatías, ideológicas con los gobiernos de los países del Mercosur o exteriores a él.

Los acuerdos de libre comercio deben estar enmarcados en los modelos de desarrollo, que dependen, fundamentalmente, del modelo de desarrollo industrial que se propugna. En nuestro país coexisten tres visiones: la liberal a ultranza que no contempla asimetrías de ningún tipo, la de sustitución de importaciones que pretende vender sin comprar y la que podrías definir, citando a Raúl Prebich en su última cosmovisión del comercio exterior, como de sustitución estratégica de importaciones que no afecten la expansión de nuestras exportaciones, tratando de sumarles el mayor valor agregado.

Argentina resolverá el desafío de lograr una integración inteligente con el mundo si reafirma su integración regional al Mercosur y desde allí con todas las regiones o países con los que logremos acuerdos sustentables y de conveniencia mutua.

Para eso hay que permanecer en las negociaciones.

El mundo no esperará que resolvamos nuestros problemas domésticos para luego, acoplarnos en los logros de otros.

Debemos estar dentro de la discusión para que la toma de decisiones nos permita acceder a los mayores beneficios posibles.

Por Walter Ceballos

Secretario de la Mesa Federal de la Unión Cívica Radical

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