El estilo Guerra sobrevuela en el Ministerio de Hacienda

La mala costumbre que instaló Ricardo Guerra se murió en el pago de sueldos de los empleados estatales del mes de mayo. El ex ministro de Hacienda de Luis Beder Herrera y de la primera parte de la gobernación de Sergio Casas priorizó el ahorro de fondos para garantizar lo más sagrado que tiene el peronismo: los salarios públicos.

El 1 de mayo los trabajadores riojanos no cobraron, a pesar que era su día. Se cambió el estilo y ahora se va por el mismo camino con el pago de la Quincenita, que se iniciará desde el lunes 18.

El gobierno de Ricardo Quintela estableció como su principal acción la entrega de subsidios en el marco de la pandemia, como se dio en los primeros meses sin la crisis sanitaria.

Hasta abrió la bóveda del Banco Rioja para moverle las estanterías, que administran Ángel Ávila, Juan Luna Corzo y Federico Bazán; como pasó con las empresas EDELaR SA (Carlos Fernández) e Internet para Todos (Javier Cobresí). No lo pudo hacer con la Dirección de Ingresos Provinciales (Rentas), ya que el parate del país no lo permitió. Pero estableció un impuestazo para los bancos y entidades financieras con el apoyo del peronismo legislativo.

La estatización de la deuda privada de los trabajadores estatales llamó la atención del gobierno nacional, ya que se enteró de la novedad por los diarios porteños. Es una política que puede ser un bumeran, ya que La Rioja dice que sin coparticipación federal no puede vivir.

Se lo dijo Quintela por Infobae al presidente Alberto Fernández, pero lo leyó Cristina Fernández, la dueña del proyecto gobernante.

El 10 de diciembre, Sergio Casas, conocido como Poncio Pilato en el mundo bederista, le dejó los fondos para el medio aguinaldo al gobernador entrante y recursos para los gastos de funcionamiento del Estado. Había oxígeno para dos meses calurosos en La Rioja.

Siempre el gobierno tiene un colchón financiero que lo estableció Ángel Maza ante algún imprevisto. Hoy no sucede lo mismo porque se lleva adelante la prédica de Armando Molina: primero la gente (subsidios) después la economía.

Jorge Quintero cumple órdenes. Fue de Casas y hoy de Quintela el hombre de Hacienda, aunque cada día es menor su manejo. Dijo que se iba cuando caminara el gobierno quintelista por pedido de su ex jefe.

Quintela habla con Luis Beder Herrera antes del escándalo de Amado Boudou. La compra de la deuda privada de los estatales hizo sonar los teléfonos de los popes del peronismo local. Llamaron desde el Instituto Patria y de Olivos.

Con solo leer las editoriales de los diarios porteños se puede establecer que la Fake News, como quiso instalar el gobierno, tuvo mucha repercusión en el corazón kirchnerista y saben allá que no era una noticia falsa.

Wado de Pedro es quien debe controlar a las provincias y debe escuchar las quejas de Máximo Kirchner, el hijo de CFK. Lo sabían cruzar en los pasillos Casas y Danilo Flores.

Quintela se había ilusionado con $10 mil millones extras por el reconocimiento del punto de coparticipación perdido por Carlos Menem como gobernador. El actual mandatario provincial le había apuntado al senador nacional, que no le atiende el teléfono.

Nunca la relación entre Quintela y Menem fue la mejor, ya que el hoy gobernador lo criticaba públicamente por considerar que era una banca perdida en el Senado. Hoy Menem habla con Cristina.

El estilo quintelista es el mismo en el ámbito privado como público. No pueden pagar los plantines de melones o compran alcohol en gel, a través de un productor artistico (conocido por los grandes escenarios).

Hoy Quintela no tiene los fondos garantizados para pagar el medio aguinaldo, que debería salir del colchón financiero que algún vez se graficó con Beder Herrera sentado sobre una caja fuerte.

Esos recursos llegan por la buena relación con el gobierno nacional, hoy explotada por Boudou y la estatización de la deuda, a través de la agrupación Martín Fierro y la defensa de Luna Corzo y también por Jorge Menem (Tribunal de Cuentas).

Hasta que llegue el medio aguinaldo, el gobierno debe pagar otros sueldos, quincenitas, los subsidios prometidos por la pandemia, y además hacer funcionar el Estado.

Puede llegar otra Ayuda del Tesoro Nacional (ATN) y hasta un crédito por el COVID, pero el estilo Ricardo Guerra toma fuerza para el segundo semestre, que es como decir la mano de Beder Herrera en las finanzas públicas. Pero con Guerra golpeando puertas en Buenos Aires para que el Ministerio de Martín Guzmán libre fondos para La Rioja con el aval de Cristina, la que llama Luis a un riojano.

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