Armando Molina, el armador político del Gobierno por las elecciones legislativas

El secretario general de la Gobernación tomó como su obra la remodelación del ex Predio Ferial. Es una obra con impacto en la zona de la UNLaR, donde diariamente se mueven cientos de personas, previo al aislamiento obligatorio.

Armando Molina son los ojos del gobernador Ricardo Quintela en la Casa de Gobierno. Quintela decidió trasladar su despacho a la Residencia Oficial por la pandemia.

En la misma oficina que ocupó Roberto Catalán en la Gobernación de Ángel Maza (hoy allegado al quintelismo, a pesar de haber sido un crítico) arma encuentros con legisladores provinciales e intendentes que serán partícipes activos de las elecciones legislativas del año que viene.

Con la reforma electoral lejos por el coronavirus, el sistema que implementó el peronismo se mantiene. Una lista oficial y otra boleta muletto, como sabía hacer el ex gobernador Luis Beder Herrera.

Molina se mostró este domingo con Fernando Torres con un cargo en el Ejecutivo provincial y deseoso de manejar los destinos de su tierra como es Sanagasta. Torres, esposo de la vicepresidenta primera de la Legislatura Teresita Madera, podría ser candidato en su departamento natal, si mantiene el domicilio allí.

El marido de Madera podría ir por el poder de Federico Sbiroli en el departamento que supo manejar José Aparicio.

Una idea que gira por el despacho de Molina, quien tiene la lapicera de parte de la caja del Gobierno de La Rioja, es que los intendentes sean candidatos a diputados provinciales y si ganan, quedarán los viceintendentes como jefes comunales. Así garantizarán un triunfo en los departamentos en los que haya comicios legislativos. Eso pasará recién el año entrante.

El caso del departamento Capital es mucho más complejo. La dirigencia capitalina está muy alejada del electorado del principal departamento, mientras que Quintela acepta fotografiarse con la intendenta de Juntos por La Rioja, la radical Inés Brizuela y Doria.

El quintelismo no tiene gente de fuste para salir a la cancha, con el propósito cierto de ganar, ya que las últimas elecciones han sido duros golpes para el peronismo gobernante desde 1983.

La Legislatura renueva el 50% de sus bancas, al tiempo que Danilo Flores y Julio Sahad deberán dejar sus cargos en la Cámara de Diputados nacionales. Flores es peronista y Sahad del PRO, y el año entrante se jugarán esos lugares en las elecciones legislativas nacionales.

Como se dijo oportunamente, sin un 2021 airoso para el oficialismo le será difícil a Quintela pensar en una reelección tranquila en el 2023. Hoy no tiene gente para ganar en la Capital más allá de los elogios en el mundo Twitter.

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