Casas custodia a Quintero en Hacienda mientras que el quintelismo piensa en un puro para ese cargo clave

El amor entre Ricardo Quintela y Sergio Casas durará hasta la salida de Jorge Quintero del Ministerio de Hacienda. Es la continuidad de la novela de rupturas entre el ex gobernador y Luis Beder Herrera con la partida en su momento de Ricardo Guerra del Gobierno de La Rioja.

El actual gobernador permitió que un hombre de Casas conozca cómo se gastan los recursos en la administración quintelista. Los primeros cinco meses de gestión, Quintela abrió la caja para entregar ayudas a distintos sectores, especialmente los más vulnerables. En ese camino va con el Modo Pandemia y sus íntimos con el Modo Capital.

El gobernador está allí por el sauceño, como Casas por Beder Herrera. El diputado nacional, oriundo de San Blas, lo bendijo a Quintela por el lobby de Ariel Puy Soria, hoy ministro de Vivienda, frente a la avanzada de la agrupación casista Talampaya que pensaba en Florencia López como candidata a gobernadora.

En agradecimiento Quintela dejó a Quintero en el Ministerio de Hacienda, como así también toda la estructura en el Banco Rioja, con lazos fuertes con el ex gobernador Beder Herrera. Así convive hoy el mundo de las finanzas riojanas.

Se aproxima el segundo semestre y se vendrá el primer cambio de gabinete por cuestiones lógicas. Han sido medio año de mucho desgaste por la pandemia y por la situación social y financiera en la provincia.

Juan Carlos Vergara llegó al Ministerio de Salud con otro perfil para encontrarse con el dengue y el coronavirus en su despacho todos los días.

Juan Luna Corzo siguió en el Gobierno para ser jefe de Gabinete y hoy quedó como el vocero de las estadísticas sanitarias por la pandemia y la endemia.

Armando Molina desde la Secretaría General de la Gobernación llevó a Quintela a cometer algunos errores políticos, pero es su hermano del alma, todo se perdona.

Pero Vergara, Luna Corzo, Molina y los demás funcionarios no tienen el peso del Palacio de Hacienda, que hoy firma cada resolución su ministro, el que llegó a ese despacho por decisión de Casas.

Mientras sobrevuela el estilo de administrar los recursos bederistas de Ricardo Guerra, es decir ahorrar para tiempo de crisis, el quintelismo piensa en un puro para manejar los fondos.

Están en puja más de $3.000 millones mensuales para salarios y los gastos de funcionamientos, éstos últimos también para hacer política. Hay muchos nombres en danza, pero como las candidaturas, Quintela tiene la última palabra. El presupuesto provincial, casi olvidado, es de más de $60.000 millones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s