A fin de año el 64% de los niños en el NOA estará en situación de pobreza

Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) y el Ielde (Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico) estudiaron los efectos que tendrá la COVID-19 sobre la pobreza monetaria infantil y la desigualdad en la Argentina.

En ese marco, el 64,3 por ciento de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) en el NOA estará en situación de pobreza hacia fines de este año. El 12,6 por ciento de ellos viven en hogares que no podrán siquiera comprar alimentos.

Las proyecciones se basan en estimaciones de la caída del producto bruto interno (PBI) y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos).

La caída de la actividad económica a raíz de la pandemia por el nuevo coronavirus llevará a un descenso en los ingresos de las familias, lo que repercutirá de manera directa en los más chicos. El norte argentino es la región con mayor porcentaje de niños con falta de acceso a derechos.

En el segundo semestre de 2019 la pobreza en el NOA afectaba al 56,6 por ciento de NNyA y la indigencia al 10,6 por ciento. Hacia fines de este año, de acuerdo con las estimaciones, 85.654 niños más estarán en esta situación y 23.501 de ellos ni siquiera cubrirán sus necesidades alimentarias.

Para evitar este escenario, desde Unicef recomendaron al Estado nacional fortalecer las políticas de protección social, como la asignación universal por hijo (AUH), atendiendo a las particularidades de los grupos familiares más vulnerables.

En el segundo semestre de 2019 la pobreza alcanzaba al 53 por ciento de los niños en el país. De acuerdo con las proyecciones, a fin de año esta llegará al 58,6 por ciento, afectando a 7,7 millones de NNyA. Se espera que esta cifra baje un poco en 2021, pero en ningún caso descendará al porcentaje que había antes de la pandemia.

El año pasado, el 14,1 por ciento de los chicos vivía en hogares que no cubrían la canasta básica alimentaria. Según las estimaciones, dentro de seis meses la pobreza infantil extrema llegará al 16,3 por ciento y en 2021 caerá un poco, pero no lo suficiente como para volver a los valores de 2019.

El informe reveló que hay condiciones en las que la pobreza monetaria en niños incide de manera más significativa. Si la jefa de hogar es mujer, ascenderá al 67,5 por ciento. En hogares monoparentales o extensos, aumentará al 63,1 o al 67,6 por ciento, respectivamente.

Si los adultos a cargo no completaron la escuela primaria o secundaria, esta subirá al 92,9 o al 80 por ciento en cada caso. Si la familia es inmigrante llegará al 70,8 por ciento.

Si el adulto referente no tiene trabajo formal o está desocupado, esta crecerá al 83,9 o al 94,4 por ciento respectivamente. En villas o asentamientos, 9 de cada 10 niños estarán en situación de pobreza.

El estudio hecho por Unicef y el prestigioso instituto salteño se basó en una estimación de caída del PBI nacional del 5,7 por ciento, según el Fondo Monetario Internacional. La proyección de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) es similar: del 6,5 por ciento.

Desde Unicef mencionaron que, por la pandemia, el Estado nacional destina dos puntos del PBI para mitigar los efectos de la pobreza monetaria en NNyA.

El presupuesto social aumentó de 514 a 650 mil millones de pesos para partidas alimentarias, AUH, asignación universal por embarazo (AUE) e ingreso familiar de emergencia (IFE). Si se consideran las medidas laborales y productivas, se llega a unos tres puntos del PBI.


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