Hoy es un día de festejo, aunque no se note

Han pasado seis meses desde que Alberto Fernández, Ricardo Quintela e Inés Brizuela y Doria nos gobiernan en la Nación, en la Provincia y en la Capital. Por eso, es un día de festejo, aunque nadie se atreve de apagar la “velita” frente al malhumor social por la pandemia y la situación socioeconómica.

El Presidente ya debió aclarar que él es quien gobierna frente a la estatización de la empresa Vicentin, ya que es un estilo Cristina Fernández de Kirchner.

Mientras tanto, el país no arrancó desde el 10 de diciembre, ya que nos encuentra en Modo Pandemia sin la heladera llena y sin comer asado como se había prometido en campaña.

El Gobernador está en el mismo escalón, aunque además del Modo Pandemia, no puede sacarse el Modo Capital, que es la continuidad de su proyecto la Ciudad de los Sueños. Todas las acciones del gobierno de Quintela son y seguramente serán centralizadas en el principal distrito electoral.

A medio año de haber llegado a la Casa de Gobierno, el quintelismo solo puede mostrar como propio el plan de los plantines que lleva adelante el secretario de Agricultura, Ernesto Pérez.

En 180 días de gobierno, la administración provincial tuvo entre sus manos $18.000 millones por coparticipación federal y casi $4.000 millones por recursos extras. De esa forma, $22.000 millones, una cifra astronómica, han circulado en los pasillos gubernamentales.

La Intendenta pudo romper la hegemonía peronista en el municipio y fundamentalmente, el machismo en los sillones de poder. Es la primera mujer en liderar el principal departamento de la provincia entre la jauría quintelista y la buena relación institucional con el gobernador.

Hasta ahora no pudo mostrar más allá debido que las arcas municipales están como los bolsillos de los trabajadores públicos y el futuro es poco alentador en una provincia que no se caracteriza por la audacia para llevar adelante planes gubernamentales propios. Desde siempre se espera que la Nación mande el dinero.

Alberto Fernández llegará el viernes a La Rioja para reinaugurar una planta textil y luego se irá a Catamarca. Así continuará con su gira nacional, tras los seis meses en la Casa Rosada.

Quintela lo esperará con los brazos abiertos y con algunas carpetas de pedidos en una Argentina que camina desde hace años en el default. Más allá que no se quiera discutir, el Modo Pandemia le sirvió al gobernador para ganar tiempo, con el fin de conocer el submundo de la cosa pública, al tiempo que hace tres meses que tiene parada la administración pública.

Brizuela y Doria está su momento que le toca ser protagonista entre los recelos radicales por su acercamiento institucional con la Casa de Gobierno y estar sola en el desierto de la política riojana, ya que todos los demás jefes comunales son peronistas.

Han transcurrido 180 días desde el 10 de diciembre hasta la fecha en un país, en una provincia y en una ciudad que no hay nada para festejar, y lo más triste que cuando se cumpla un año, tampoco.

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