El único plan de Quintela: la chavización de La Rioja

Las chaquetas rojas tienen una simbología en la política riojana que busca traducirse en liderazgo, aunque sea sin los pergaminos dentro del peronismo.

Desde diciembre a la fecha, La Rioja está empantanada por la falta de políticas públicas y especialmente por falta de conducción, o sea de un piloto de tormenta.

El mundo y en el país sufre la pandemia, pero en otros puntos se convive con la enfermedad y se hacen acciones para que todo no muera.

Aquí la situación es totalmente distinta debido que hay un gobierno sin un plan de gobierno, que no es un juego de palabra, debe ser una preocupación para todos los riojanos.

Lo único que se ve hasta ahora son decenas de camionetas nuevas que se mueven por la ciudad y la integración de una nueva clase social, centrada en la política.

De allí en más no hay nada para mostrar y por eso se profundiza el plan chavista en una provincia que dio muestras en las últimas elecciones que no comparte para nada ese pensamiento.

Desde hace un par de elecciones, el justicialismo pierde en la Capital como en la ciudad de Chilecito, a pesar del aparato que ya no funciona de ayudas sociales, alimentos y hasta compromisos laborales dentro del Estado.

A paso lento la sociedad riojana madura ante la realidad de otras provincias, como sucede en Catamarca adonde la pandemia ya le dejó un nuevo nosocomio en el ex hotel Sussex. En La Rioja solo son informes nocturnos de un triunvirato de funcionarios provinciales.

El plan chavista riojano está en cada acción del gobierno de Ricardo Quintela y los ejemplos sobran, como la clausura del comercio del joven que lo criticó; los embates de la policía contra una olla popular; sindicar como macristas a los comerciantes que protestan; tomar la zona céntrica con vallas; y hasta avanzar contra radio Fénix porque dice lo que no quiere escuchar.

Ni hablar de lo que sucedió con los médicos, los detenidos por violencia de género, lo de Amado Boudou y los cabarets.

Quintela no se actualizó diría un experimentado dirigente peronista o solo sabe solucionar problemas personales sostiene otro referente justicialista. Los dos entienden que no tiene plan, ya que afronta los mismos vicios de su paso por la Municipalidad de la Capital.

Todavía están las imágenes del acampe quintelista frente a la Residencia, las marchas contra los gobiernos provinciales o el piquete al actual presidente cuando era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.

Quintela es el mismo que no se quiere dar cuenta que una cosa es la política doméstica y otra muy distinta, es jugar en las grandes ligas.

La Rioja como nunca recibió tantos fondos nacionales, ya que el COVID-19 ayudó para eso. $4.000 millones llenan cada mes las arcas del Estado, mientras que hace más de un año que no hay un incremento salarial para los empleados públicos, esos mismos que el peronismo dice que es su piso electoral.

Ni hablar con los trabajadores precarizados que en su mayoría han sido nombrados por el quintelismo en la Municipalidad que cada mes aceptan protestar por un guiño Q bajo el sueño que serán nombrados en la planta del Estado provincial.

La Provincia solo destina $1.500 millones en efectivo para abonar los sueldos del Estado debido que aquí son muy bajos en comparación a otras jurisdicciones provinciales.

No hay provincia en la Argentina que haya comprado al contado $100 millones en tractores, que piense en destinar $600 millones en un parque de la familia, $500 millones en colectivos; y que sin licitación haya renovado el parque automotor.

Todo eso significa que hoy se puede chayar con los recursos estatales, como pasó en la Chaya que costó $100 millones.

El chavismo riojano juega que todo siga igual y quizás con más profundización. Todos encerrados y con las calles vacías para que unos pocos puedan hacer de las suyas.

Hay que decir que en plena fase 1 todos los días aumentan los casos de COVID-19, mientras que el gobernador aseguró que fue culpa del Día del Padre cuando él antes se había ido a Córdoba a ver un par de toros.

Este jueves fue otra cachetada que recibió la sociedad cuando tres intendentes del lejano Oeste llegaron a la Residencia Oficial, mientras que los comerciantes tienen que estar en sus viviendas porque el coronavirus mata. Parece que la clase política, no.

Ni hablar de los carpetazos dentro de la Legislatura, especialmente en el bloque Justicialista, por el dinero en negro del COVID-19: unos afirman y otros desmienten cuando todos son uno. Todo eso pasa en el marco de la fase 1.

Es una situación que debe tener en alerta a la sociedad porque los actores de la historia son viejos conocidos de la política, aunque hoy con mejor status financiero, que buscan que Hugo Chávez viva en La Rioja.

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