Una provincia sin administración pública y sin gente en las calles

Aunque el peronismo fue el creador de un sinnúmero de fuentes laborales dentro de la administración pública, el actual Gobierno definió gobernar sin los trabajadores estatales.

A raíz de la pandemia, la Casa de Gobierno riojana decidió que todos deberían resguardarse dentro de sus hogares con la garantía del pago de haberes y del refuerzo de la Quincenita, ésta última una idea bederista.

En ese marco, La Rioja fue cambiando de fase y ayer finalizó el decreto gubernamental que estableció el aislamiento obligatorio, aunque hace una semana se había anunciado la reapertura del centro de la ciudad, el más castigado por las políticas sanitarias.

En la provincia se dan dos hechos particulares: por un lado, el gobierno transitó siete meses de gestión con un buen porcentaje de ese tiempo sin personal estatal. Es decir, sin gente que trabaje dentro del Estado.

En otras palabras, no pudo aplicar ninguna política pública, ya que solo están con tareas el personal sanitario y policial, como así también los docentes con las clases virtuales, pero muchos reiniciaron la segunda etapa del año con un inédito paro virtual por demanda de mejoras salariales.

A eso se le debe sumar que como medida lógica cerró toda la provincia, especialmente la capital provincial por el COVID-19. Lo hizo en una ciudad con una población de 260 mil habitantes capitalinos, pero hoy nos damos con un espiral de casos.

El gobierno dijo que el rebrote se dio por el Día del Padre, pero hasta hoy hay 267 casos acumulados, de los cuales el 50% está activo.

Así con nadie de gente en las calles, salvo los que puedan moverse por sus medios, La Rioja suma todos los días nuevos casos. No hay colectivos en la ciudad vaciada, que es un barrio porteño.

Mientras que en otras provincias les va muy mal, en La Rioja sucede lo contrario puertas adentro de la Casa de Gobierno.

Con la mayoría de la administración pública en sus hogares, el Estado casi no tiene gastos por fuera del presupuesto y hasta se da el lujo de no otorgar un incremento salarial porque no puede haber mejoras cuando no se trabaja.

Frente a ello, la provincia es la más favorecida por habitante por recursos que no estaban previstos, como los extras de COVID-19 y hasta el incremento que se dio por los fondos extracoparticipables que pasaron de $4.000 millones a $7.100 millones.

Sin embargo, se destruyó a un sector de la economía riojana, como son los privados. De esa forma, cada día la estatización de la vida riojana está más presente, desde un subsidio hasta que le “tiren” un programa laboral.

Las clínicas privadas ponen acento en el momento que se vive por el COVID-19 en La Rioja, mientras que el Ministerio de Salud solo se centra a informar los nuevos casos en dos partes diarios.

Para pasar el limpio hoy estamos como al principio: en vacaciones y con COVID-19.

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