Una muerte cada 4 horas en los últimos tres días

En cualquier orden de la vida la planificación está presente. Es como construir una casa que se avanza desde los cimientos hacia el techo. Sin embargo, la pandemia desnudó que la improvisación es la virtud de los últimos años para mantenerse en cargos públicos.

En un día se pudo conocer de la propia boca de los protagonistas que cuatro pacientes no pudieron ser atendidos en el hospital público por la falta de camas. El gobierno argumenta sobre la saturación del sistema sanitario por el rebrote del coronavirus, mientras que las luces rojas se prendieron en marzo.

Hoy La Rioja es protagonista de una película de terror, ya que las imágenes observadas de otros países están entre nosotros. El Ministerio de Salud se perdió en la nebulosa con 600 casos activos de COVID-19 frente a una población de 350.000 a 400.000 habitantes.

Es como si se hubiera producido una tragedia aérea protagonizada por tres aviones que habitualmente llegan a nuestra provincia. Como ya sabemos que la muerte es el hecho principal con el coronavirus, ya que golpea a todos.

A más de 10 meses, el Gobierno ratifica su idea primaria: llegar solo al poder y después vemos. Frente a un sector de la sociedad que vota solo el envase y no el producto, hoy nos damos cuenta de que muchos funcionarios piden que se termine rápido el día para que no haya más críticas de la gente.

El gobernador anunció que los familiares de los pacientes en riesgos podrán verlos y luego el ministro de Salud pone paños fríos, ya que es un área de alto contagio.

La hija de un paciente que estuvo más de tres horas en una ambulancia describe la situación de su padre en la puerta del hospital, mientras que cuenta que no hay oxígeno según le dicen los propios trabajadores sanitarios y el director obviamente la desmiente.

El hospital además recién sale a la compra de camas terapéuticas y nos damos con la información oficial del Ministerio de Salud de la Nación que La Rioja es una de las provincias con mayor asistencia de insumos.

Los mismos empleados sanitarios como la gremial médica han contado sobre la falta de elementos de trabajo y frente a ello, la Nación deja trascender una decena de hojas sobre partida de asistencia nacional a la provincia.

Hoy lo único que se puede enfermar un riojano es con COVID-19, ya que de allí en más deberá quedarse dentro de una ambulancia.

La soberbia del poder de turno también se pone en evidencia a la hora de pedir ayuda al gobierno central o a las provincias vecinas.

En las últimas 72 horas, hubo una muerte cada 4 horas en una de las provincias más chicas del país. Mientras tanto casi el 5% de los casos detectados ya fallecieron. Fueron 61 muertes sobre 1.428 casos acumulados. Hasta la noche del lunes había 677 casos activos.

Si se proyecta a toda la provincia, el 0,5% de la población tiene COVID-19. Si se centra solo en la Capital, asciende al 0,60%. Es decir, una muerte cada 4 horas en los últimos tres días.

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