De la tribuna a gobernar: Cada día que corre sale más caro pasar el “bordito”

El círculo rojo estaría integrado por aquellos que entran sin tocar la puerta. Sería un grupo de notables (amigos y familiares) que analizan desde un lugar privilegiado la realidad socioeconómica y política de la provincia.

Dentro del mundo político existen y en este caso, el gobierno de La Rioja no está lejos de ello. El único análisis de aliento que hacen es que “hay que pasar el bordito” para pensar en los próximos siete años (es decir, la reelección en el 2023).

Así fue como se minimizó la pandemia que ya dejó para La Rioja más de 100 muertos y colapsado el sistema sanitario provincial.

El “bordito” es lo que le pasa a toda la comunidad que hace cinco meses está encerrada porque el COVID-19 arrasó con todo a su paso y en la provincia, mucho más, porque nunca se fortificó la política sanitaria.

De 2.744 casos detectados ya fallecieron 103 riojanos. Se da en una de las provincias más pequeñas de la Argentina y lo más preocupante que el virus llegó a casi todos los departamentos. Hoy existe 3.75% de letalidad.

El gobierno se encerró con la suya y no le gusta que le marquen la cancha, más allá que hizo discursos para la tribuna cuando no manejaba la cosa pública.

Fue en el 2012 cuando el mismísimo Ricardo Quintela le gritaba al entonces gobernador Luis Beder Herrera que los estatales necesitaban todo tipo de mejoras, como salariales.

Hoy Quintela dice (en privado) que no, ya que los trabajadores públicos están cómodos (cobrando) en sus hogares (pensamiento similar del jefe de Gabinete Juan Luna Corzo), mientras que públicamente sostiene que el presidente Alberto Fernández ni otra provincia hizo un incremento salarial.

Lo manifiesta cuando reconoció en radio Valle Viejo que La Rioja tiene los sueldos más bajos del país.

En matería financiera a La Rioja le va muy bien con el Modo Pandemia, ya que como nunca recibió tantos millones de pesos desde el gobierno nacional, a través de la coparticipación federal, extracoparticipables, COVID-19 y todos los planes sociales que fueron lanzados oportunamente.

Según informó el Ministerio de Economía de la Nación, la Presidencia de la Nación envió $6.212 millones por transferencias discrecionales y $25.148 millones por Coparticipación Federal de Ingresos al Gobierno de La Rioja desde enero hasta agosto.

Así la administración de Quintela acreditó $31.360 millones por recursos enviados por la Presidencia de la Nación que encabeza Alberto Fernández.

Por mes, Quintela recibió $3.920 millones por transferencias discrecionales y coparticipación federal, mientras que tiene recaudación propia con los impuestos provinciales que varían desde $250 millones a $300 millones mensuales.

Hay que recordar que el Palacio de Hacienda provincial gasta $1.700 millones mensuales para pagar los salarios.

De esa forma, Quintela dispone de $2.200 millones mensuales para “invertirlos” en otras políticas gubernamentales que hoy solo pasan por la compra de plantines, vehículos nuevos y pronto con los colectivos de Rioja Bus.

Hasta lo más fanáticos o militantes no pueden entender que La Rioja tenga tantos problemas con un gobierno millonario, por el dinero que recibe.

El último descontrol social fue el reclamo de los policías que protestaron en la Jefatura y en la Residencia Oficial. Como la pandemia, el Gobierno lo minimizó, pero en el fondo fue un mensaje que algo se rompió con sus subalternos.

Ya habían pasado por la calle Perito Moreno, la arteria de la Residencia, los choferes de los colectivos, los taxistas y remiseros, los médicos, los comerciantes, entre otros tantos que no avalan la política del gobierno que es una continuidad de Sergio Casas y hasta de Beder Herrera, ya que está integrado en su mayoría por funcionarios que vienen de gestiones anteriores.

Seguramente el panorama político no cambiará, ya que la Capital viene dando muestras en las urnas sobre su rechazo al oficialismo provincial.

Son cachetadas tras cachetadas en los cuartos oscursos con un pensamiento similar que crece en Chilecito. De esa forma, los dos principales departamentos son adversos para el oficialismo de la Casa de Gobierno.

El 2021 es la antesala del 2023 y dentro del peronismo hay mucha gente que cree que cada día que corre sale más caro pasar el “bordito” para el oficialismo porque una cosa es el discurso de la tribuna y otra, muy distinta, es gobernar.

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