El descontrol de los subsidios por la pandemia

No vamos a descubrir América al decir que la administración del dinero público genera más dudas que certezas en la provincia desde siempre.

Nadie sabe cuánto se gasta en salarios de los empleados de planta y menos aún con los precarizados, ni hablar que no existen las licitaciones públicas porque las compras son directas.

La pandemia lo permite todo, aunque la Legislatura antes que comenzara esta tragedia sanitaria le había otorgado todos los poderes al gobernador.

Lo único que se puede tener algo de precisión es que La Rioja recibe mucho dinero de la Nación, hasta agosto $32.000 millones, pero aquí siempre se reclama más y el perdido punto de coparticipación federal en la época de Carlos Menem.

Si es por los pedidos, la provincia es un barril sin fondo porque no hay que olvidar que durante una década hubo un presidente riojano y desde el ´83 a la fecha solo durante 6 años dirigentes radicales gobernaron el país, mientras que la provincia es peronista, por lo menos en el poder de turno.

La crisis sanitaria todo lo permite en una provincia que no hizo bien los deberes para prepararse con el fin de enfrentar lo peor del coronavirus.

Hoy vemos las consecuencias con el crecimiento de casos en plena Fase 1 y hasta encabezábamos el ranking de muertes en el país, lo que se denomina letalidad.

En las últimas horas nos hemos encontrados con hechos que no deben pasar desapercibido: la entrega de subsidios por el COVID-19.

Un sector que lo recibió fue el de la construcción, a través de la UOCRA. Lo que queda claro que hay no funcionó bien o mejor dicho no llegó la plata a los albañiles.

Ayer fue una locura en las calles con cientos de trabajadores que reclamaban la ayuda estatal de $7 mil, mientras que hubo un cruce de acusaciones entre el gobierno y los gremialistas.

Otro hecho que sucedió se centró en los comerciantes. Ayer protestaron en la Plaza pidieron reabrir sus negocios, mientras que se escucha que muchos no recibieron el subsidio del gobierno de Ricardo Quintela.

Hasta se reconoce que un grupo selecto solo tuvo la ayuda, al tiempo que otros veían el show de vehículos en el mismo sector de la ciudad que protestaron los trabajadores de la construcción.

Son millones de pesos que dicen que se gastan y en varios sectores hubo cruces públicos y hasta corte de calles.

Según el gobierno se han destinado $2.500 millones para atender las consecuencias de la pandemia que equivale casi a una coparticipación federal mensual.

No hay que olvidarse que ya pasó lo mismo con los taxistas y remiseros, algunos ligados al quintelismo histórico, como así también con los cuentapropistas.

Hasta la pelea de los choferes de la empresa San Francisco.

Para que tomemos dimensión de lo que hablamos: alguien sale con una bolsa de dinero del banco y luego dice hacer la entrega de subsidios con la sola presentación de una fotocopia de documento.

Por ello alertamos sobre el descontrol de los subsidios por la pandemia.

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