Una pelea entre pobres

David Duarte fue quien alertó sobre la grave situación de los trabajadores precarizados. Es sabido por todos, pero su detención dejó en claro que un empleado municipal o de cualquier otra repartición no puede vivir con salarios que rozan la indigencia. Hay otros que tienen otra suerte: sus haberes caminan por la franja de la pobreza.

Dentro del Estado existen cientos de Duarte frente a la necesidad de trabajar en una provincia que cada día se hace más complicada subsistir. Salvo algunas excepciones, no existe un empleado público que pueda decir que llega a fin de mes.

El Modo Pandemia llevó que el enojo por los magros salarios quede adentro de las cuatro paredes de cada uno de los hogares con el compromiso que habrá una mejora el mes próximo, pero hasta aquí ya pasarán 15 meses del último anuncio salarial.

Duarte podría representar además lo que pasa en cada uno de los municipios de la provincia. Deben vivir bajo la promesa que en el futuro algo cambiará su situación y por eso, los intendentes alineados al oficialismo critican por lo bajo y aplauden en público.

Todos los meses esperan la coparticipación municipal, que podría ser el salario y la Quincenita, y un extra según como se haya levantado el poder de turno, que podría ser una bonificación que no está escrito en ningún acuerdo financiero.

La Capital es un claro ejemplo que todos los meses debe peregrinar para pagar a los programas laborales que fueron creciendo desde la época de Luis María Agost Carreño hasta la fecha. En ese lapso también estuvieron en el municipio Ricardo Quintela y Alberto Paredes Urquiza que aumentaron astronómicamente la masa laboral.

El Gobierno de La Rioja recibe un promedio de $4.000 millones mensuales por coparticipación federal que además tiene el refuerzo de los recursos extras y COVID-19 -que varía mes a mes- y destina $1.700 millones para gastos salariales.

Así la Casa de Gobierno se transforma en poderosa y los jefes comunales deben esperar cada mes que les llegue alguna migaja de esos millones de pesos, que la actual administración -como anteriores- sostiene que no le alcanza o reclaman el punto de coparticipación que La Rioja perdió en la gobernación de Carlos Menem y que fue respaldada por el peronismo de ese entonces.

En su afán de ser protagonistas de una pelea entre pobres, los intendentes del interior emitieron una solicitada cuestionando que la Capital se quede con el 50% de los fondos extra que envía Nación a las comunas riojanas.

En la oportunidad, los jefes comunales del interior reclaman que los fondos enviados por Nación a la provincia y destinados a los municipios riojanos se distribuyan en base a la coparticipación provincial, lo que reduciría drásticamente los ingresos mensuales del Palacio Ramírez de Velasco.

La intendenta capitalina Inés Brizuela y Doria recibió a los trabajadores PEM y recalcó la estrategia que seguirá en la defensa de los recursos para el municipio de la Capital, en la cual también están incluidos los trabajadores municipales para que sus ingresos se equiparen a los de los trabajadores de la provincia. 

También Brizuela y Doria les dio detalles del acuerdo financiero que le propuso realizar al gobernador en el mes de julio y por el cual espera respuestas del ejecutivo provincial.

Tanto los trabajadores precarizados PEM como los intendentes protagonizan una pelea entre pobres, mientras que la provincia recibió hasta agosto $32.000 millones.

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