10 meses de gestión: Las obras de Beder Herrera salvan a Quintela; el interior olvidado

Han pasado 10 meses que serán irrecuperables para la vida política. Un buen porcentaje se hizo en el marco de la pandemia, que llevó a la mayoría de los riojanos a sus hogares, especialmente los empleados estatales.

Para la política la pandemia es un salvavidas, ya que dejó el camino limpio de reclamos sociales y hasta bajó el gasto de funcionamiento del Estado.

En la parte sanitaria hay más de 200 muertes en La Rioja que dejan un vacío infinito, pero el fortalecimiento del sistema de salud se tendría que haber dado con los fondos COVID-19 por disposición presidencial. Eso no pasó: hay que mirar hoy a Chilecito.

Enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre. Son los meses que ya no volverán para el gobierno de Ricardo Quintela, que compró el diseño estratégico de buscar enemigos para olvidarse de gobernar. Hoy le pasa factura la triste realidad.

Luis Beder Herrera se fue de la Gobernación el 10 de diciembre de 2015 y todo sigue como en esa época.

El propio Quintela tomó como propia la política de las SAPEM y hasta las elogió públicamente, aunque antes no pensaba lo mismo. Es porque no pudo mostrar una alternativa de desarrollo económico, como podría ser la minería, pero iría en contra de sus palabras.

El Parque Eólico Arauco es una de las obras insignias bederistas y también todo el Gobierno de Quintela se la apropió. Lanzó una campaña mediática, a pesar que casi todos los funcionarios eran la primera vez que conocían personalmente el emprendimiento de energía renovable. Todos lo criticaban.

Con barbijo puesto el actual gobernador fue anfitrión del presidente Alberto Fernández, que desembarcó en la pista de Anillaco. Fue todo un mensaje especialmente para los riojanos al revalorizar la política del ex presidente Carlos Menem.

SAPEM y Parque Eólico son muestras acabadas de la iniciativa bederista. Que no es la única que tomó como propia el quintelismo. También lo hizo con los caminos de montaña, entre Las Padercitas y el dique Los Sauces y Pampa de la Viuda con Anguinán (Chilecito), la localidad donde está la finca La Seis.

Dichos caminos -cuyos proyectos pasaron por el despacho de Néstor Bosetti (criticado por el quintelismo) fueron relanzados por el presidente y serán las únicas megas obras que se concretarán en la provincia que centró todo su discurso en la devolución del punto de coparticipación federal. Es decir en el dinero en efectivo y se olvidó de la gestión de obras para la reactivación concreta de la provincia.

Los caminos tienen el mismo diseño de la Cuesta de Miranda que se concretó en tiempos bederistas entre Chilecito y Villa Unión.

Pese que el quintelismo se apropió de las obras bederistas no hizo mención al autor de esas políticas. Sin embargo, la clase política habla sobre ello, como así también la comunidad, ya que se ve el parate de la provincia con los sueldos más bajos estatales.

En la cabeza de Quintela sigue el frustrado plan de la Ciudad de los Sueños y por ello, volcó casi mil millones de pesos para el armado de Rioja Bus y otros 500 millones destinó para la construcción del Parque de la Familia en la zona sur de la capital, gobernada por la radical Inés Brizuela y Doria. Unos mil quinientos millones de pesos para que Quintela Gobernador le de una alegría a Quintela Intendente.

Es más fuerte esa frustración que llevar adelante acciones concretas en todo el territorio provincial y por eso también tuvo que echar mano a viviendas de las gestiones de Sergio Casas y Mauricio Macri para hacer algo de agenda institucional “federal”. Pasó en Anguinán como en Sanagasta, cuyas viviendas fueron construidas en la gobernación pasada.

Hay que destacar que el bederismo sostiene que las casas de Anguinán también son de su gestión en la época de Cristina de Kirchner.

En diez meses de gestión no hay nada nuevo en el interior (está totalmente olvidado por el gobierno), ese que le dio los votos a Quintela para llegar a la Gobernación.

El 90% del gabinete provincial viene de la administración de Casas y hasta de Beder Herrera y Ángel Maza respectivamente. De esa forma, el gobierno del quintelismo se transforma en una continuidad peronista, como pasará con la conducción del Justicialismo (por el solo hecho que antes pasó lo mismo).

Fernández ha repetido hasta el cansancio sobre sus buenos recuerdos de niñez en Chilecito y quizás eso sean los motivos por lo cual La Rioja estuvo en dos oportunidades en la agenda presidencial. Pero los hechos indican que no hay nada nuevo en la provincia.

Este mes de octubre es la antesala de la finalización del primer año de la gestión de Quintela que tendrá un día exclusivo partidario el próximo 17 por la lealtad peronista y ya se estará en noviembre. Para luego pensar en el medio aguinaldo para los empleados estatales y un bono navideño en un 2020 que hasta ahora no se concretó un incremento salarial como venía pasando en las anteriores administraciones. Fue un ahorro impresionante para las arcas públicas.

El 2021 será un año complicado por la post pandemia y por las internas del mismísimo gobierno, ya que será electoral. El quintelismo querrá copar todas las listas y desde el justicialismo tradicional harán presión para que se no lleve todo. En ese marco Quintela tendrá que gobernar y hasta también con el COVID-19 si no hay vacuna.

Ya se fue casi el año y hasta ahora las acciones del gobierno son solo reflotar las obras de Beder Herrera para decir que se está haciendo algo. Pero la realidad es la única verdad.

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