Talampaya, uno de los parques nacionales de renombre mundial

La Administración de Parques Nacionales divide el territorio nacional en cinco regiones: Noroeste, Noreste, Centro, Patagonia y Patagonia Austral.

La Región Centro está compuesta por once Parques Nacionales (El Leoncito, San Guillermo, Talampaya, Traslasierra, Quebrada del Condorito, Sierra de las Quijadas, El Palmar, Pre-Delta, Islas de Santa Fe, Ciervos de los Pantanos y Campos del Tuyú) en seis provincias (San Juan, La Rioja, Córdoba, San Luis, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires).

UNESCO declaró Patrimonio Mundial al área compuesta por Talampaya y el cercano Parque Provincial Ischigualasto (el Valle de la Luna).

Está en la provincia de La Rioja, a 60 kilómetros de Villa Unión, tiene 213.800 hectáreas y fue creado en 1997.

En Talampaya se hallaron restos fósiles previos a la existencia de los dinosaurios.

En el año 2000, la UNESCO declaró Sitio de Patrimonio Mundial al área compuesta por el Parque Nacional Talampaya y el Parque Provincial Ischigualasto (el Valle de la Luna sanjuanino, que está a 75 kilómetros).

UNESCO declaró Patrimonio Mundial al área compuesta por Talampaya y el cercano Parque Provincial Ischigualasto (el Valle de la Luna).

El Parque ofrece una amplia gama de excursiones en vehículos, en bicicletas o caminatas, y más travesía con luna llena, siempre en compañía de guías habilitados.

Además hay senderos autoguiados para recorrer caminando. Entre los sitios más visitados están el Cañón de Talampaya, Los Cajones, la Quebrada Don Eduardo, el Gran Mirador, la Ciudad Perdida y el Cañón de Arco Iris.

Está permitido acampar (hay excelentes servicios) y se recomienda usar ropa cómoda y calzado adecuado, protector solar y sombrero o gorra, llevar agua y alimentos livianos y bolsa para sus residuos.

Además de la espectacularidad de sus paredones rojizos que le han dado fama internacional, Talampaya alberga una naturaleza por demás sorprendente, si no por su diversidad, por las adaptaciones de los organismos -plantas y animales- para vivir en un ambiente desértico distintivo. Se puede visitar todo el año, aunque en verano suele haber lluvias copiosas.

Cálido y árido, con gran amplitud térmica diaria e intensa radiación solar. El termómetro supera los 40° en verano y en invierno registra mínimas inferiores a los -7°. Entre julio y octubre predomina el viento Zonda.

Las omnipresentes jarillas son acompañadas aquí por varias especies de cactus, retamos, algarrobos, y molles de beber, además de un arbolito de corteza verde, la brea.

Zorros de monte, guanacos, maras, tortugas terrestres y lagartijas, además del cóndor, el suri cordillerano, el halcón peregrino y la chuña de patas negras. Se destaca la notable abundancia de restos fósiles que se alojan entre los paredones de roca sedimentaria; se hallaron los restos de una especie considerada un pre-dinosaurio, el Lagosuchus talampayensis, de unos 30 centímetros de longitud.

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